Dora Alicia Sortos, de 32 años de edad y en su octavo mes de embarazo, fue asesinada el pasado 26 de diciembre en el departamento de Cabañas. Era la esposa de un conocido miembro del Comité Ambiental de Cabañas.
El homicidio tuvo lugar en la región de Trinidad, en Sensuntepeque, cabecera departamental de Cabañas. Según varias fuentes periodísticas locales, Dora Alicia caminaba por una vía rural, acompañada por su hijo de tres años, cuando varios individuos le dispararon, ocasionándole la muerte al instante. El niño resultó herido y fue trasladado a un hospital cercano.
El asesinato de Dora Alicia se produjo seis días después de que varios desconocidos mataran a tiros a Ramiro Rivera, reconocido activista contrario a la explotación minera que la empresa canadiense Pacific Rim pretende llevar a cabo en Cabañas, y a Felicita Echeverría, que en ese momento le acompañaba.
Por su parte, Dora Alicia era la esposa de José Santos Rodríguez, vocal del Comité Ambiental de Cabañas y uno de los testigos de la muerte de Ramiro Rivera.
A las muertes de Dora Alicia, Ramiro Rivera y Felicita Echeverría se une la de Marcelo Rivera el pasado mes de junio de 2009, tras ser secuestrado y cruelmente torturado por sus captores. La muerte de estas cuatro personas se suma a la campaña de amenazas, violencia, presiones y coacciones que sufren desde hace meses las organizaciones sociales contrarias a la actividad de la minera Pacific Rim en el departamento de Cabañas.
Represión del movimiento popular contra la minería metálica
La compañía canadiense Pacific
Rim empezó a operar en El Salvador en el 2002 con la exploración de
la mina El Dorado, en el municipio de San Isidro, donde verificó la existencia de oro. La fuerte
oposición popular a este proyecto y las irregularidades encontradas en el
Estudio de Impacto Ambiental presentado por la minera en el anterior gobierno
salvadoreño hicieron que finalmente se denegara la licencia de explotación del
terreno.
Al mismo tiempo que aumentaba la presión popular para que no se concediera esta
licencia, se multiplicaban los casos de represión, amenazas y violencia hacia
las organizaciones ambientalistas de la zona. Las amenazas, sin embargo, se
materializaron el 18 de junio de 2009, cuando Marcelo
Rivera desapareció. Su cuerpo fue encontrado 12 días después, con
señales de graves torturas. Según la Mesa
Nacional contra la Minería Metálica, plataforma que agrupa a más de una decena
de entidades no gubernamentales del país, la policía y la Fiscalía han sido
bastante negligentes en la investigación de este crimen, y si bien se han
detenido a cinco personas, el delito se ha catalogado de violencia común
"con el fin de no abrir líneas de investigación sobre la autoría
intelectual" del mismo, según expresa la Mesa
en un comunicado. Ahora se añaden las muertes de Ramiro
Rivera, Felicita Echeverría y Dora Alicia Sortos.
Paralelamente, otros activistas locales han sido objeto de persecución. El
sacerdote Luis
Quintanilla fue
interceptado mientras conducía su coche y fue disparado, sin que fuera herido.
Los periodistas que trabajan en la emisora comunitaria Radio Victoria son todavía
objeto de una campaña de persecución y amenazas
de muerte. El Procurador para la Defensa
de los Derechos Humanos de El Salvador, Óscar Luna,
pidió protección policial para tres de estos
periodistas dado el alto riesgo que corrían sus vidas. Otros activistas, como Miguel Rivera
-hermano de Marcelo- y Héctor García también han
recibido amenazas de muerte. La Comisión
Interamericana de los Derechos Humanos ha decretado medidas cautelares en
estos dos últimos casos y también para los
periodistas de Radio Victoria, obligando al Estado
de El Salvador a que les proporcione protección.



Impacto ambiental de la minería metálica
La fuerte oposición popular a la actividad minera en El Salvador se explica por la grave
alteración ambiental que provoca la minería metálica, que incluye los
yacimientos de oro. Según un estudio del Movimiento Mundial por los Bosques
Tropicales, para fabricar un anillo de oro, se generan más de tres toneladas de
residuos de roca.
La extracción del oro es altamente contaminante y requiere del uso de productos tóxicos en las diferentes
fases de procesamiento de los metales. Pacific Rim
ha hecho público que utilizará el cianuro
con el fin de separar el oro de la roca. Este proceso, nombrado lixiviación, ya
se ha prohibido en sitios como Montana y Colorado (EE.UU),
Turquía, República Checa, Alemania y Costa Rica. Canadá y la Unión Europea han
aprobado legislaciones específicas que limitan el uso del cianuro en la minería
y obligan a estrictos controles de medida e información.
La empresa canadiense asegura, sin embargo, que minimizará los efectos adversos
del cianuro mediante su tratamiento en depósitos excavados en el suelo. El
constante movimiento sísmico en El Salvador eleva, según las organizaciones
ecologistas, el riesgo de ruptura de estos depósitos y, por lo tanto, de
filtración del cianuro a los mantos acuíferos de la
zona.
Aparte de la probable contaminación del agua de la que se alimentan las
comunidades de la zona con los desperdicios tóxicos que generará la mina, la
extracción de metales requiere de un elevado
consumo de agua que pone en peligro el futuro abastecimiento hídrico del
departamento de Cabañas.
Para la Mesa Nacional contra la Minería Metálica,
la pequeña extensión territorial de El Salvador, la alta densidad de población,
la escasez de recursos hídricos y la elevada vulnerabilidad socioambiental del
país son incompatibles con los proyectos mineros. A pesar de que el actual
gobierno de El Salvador ha denegado el permiso de explotación minera en Pacific Rim, "hace falta que el Ejecutivo promueva
una nueva Ley de Minería que prohíba expresamente la exploración y explotación
minera", considera la Mesa.
El victimario
se vuelve víctima
Pacific Rim calcula que puede obtener unos 3,5
millones de onzas de oro en Cabañas.
Eso equivaldría a unos ingresos de 31,5 millones de dólares, sin cuantificar
las existencias de plata y otros metales que se puedan extraer. De todo eso, el 98% de los beneficios son para la minera, el 1% para
el Estado de El Salvador y el 1% restante, para
el municipio de San Isidro.
Esta descompensación en la redistribución de los ingresos es posible gracias al
Tratado de Libre Comercio que el Estado de El Salvador firmó con los Estados
Unidos y República Dominicana en el 2004. Aunque Pacific
Rim es una empresa canadiense, la apertura de
una sede en Las Vegas le permite acogerse a los
beneficios de este acuerdo comercial.
Y es precisamente en base a los términos de este tratado, que la minera ha denunciado al Estado de El
Salvador por negación de la licencia de explotación que, según el acuerdo
comercial, se traduce en la violación de una autorización de inversión. La empresa
pide, en concepto de indemnización, 100
millones de dólares.
Actualmente, El Salvador tiene que hacer frente a otra demanda interpuesta por
la minera estadounidense Commerce
Group que pide otros 100 millones de dólares por
el mismo concepto. Las dos demandas serán procesadas en el CIADI
(Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones), tribunal
adscrito al Banco Mundial y que, según te lo sientas historial de resoluciones,
siempre ha sido proclive a las corporaciones transnacionales demandantes.
Reivindicaciones al Estado salvadoreño
Desde RedS, y uniéndonos a las reclamaciones que
hace la Mesa Nacional contra la Minería Metálica en El Salvador, pedimos a las
autoridades salvadoreñas:
Si quieres añadirte a esta campaña internacional
de apoyo a las organizaciones ambientalistas de Cabañas y unirte a las reivindicaciones de la Mesa Nacional contra la Minería Metálica de El
Salvador, firma aquí.